REFLEXIÓN FINAL

agosto 23, 2008 at 5:23 pm (6. REFLEXIÓN FINAL)

La digitalización de la escritura es un fenómeno reciente, deficientemente aprovechado, pero que ha llegado para quedarse. Y es que sus cualidades no hacen más que continuar un proceso por el que todo discurso, artístico o académico, está atravesando desde el comienzo de la era de la reproductividad técnica y de los medios de comunicación masivos: el cine, la radio, la televisión.
El siglo XX ha terminado definitivamente con el epígono como única forma de alcanzar la respetabilidad artística; las normas del decoro, la verosimilitud y la imitación no sirven ya sino para ser violadas o representativamente ignoradas. Las obras monumentales no existen ya sino como eso, monumentos. Monumentos que han alcanzado su estatus gracias al azar y al paso del tiempo pero que ya no se producen más. La Obra ha dejado paso al Texto. Obra en el sentido de lo monolítico, lo inmutable, aquel artefacto literario que tiene una importancia clásica, histórica y que solo puede aspirarse a imitar. Mientras tanto, el Texto lo constituye “un espacio de múltiples dimensiones en el que se concuerdan y se contrastan diversas escrituras, ninguna de las cuales es la original: el texto es un tejido de citas provenientes de los mil focos de la cultura.”
El Texto que comprende a la obra y su crítica, a la obra y su huella. Que es tanto enunciado como enunciación, lo comentado como el comentario. Un texto que se extiende (haciendo de nuevo justicia a su etimología) como un manto sobre todos los discursos, en todos los formatos; como una red no finita de citas y referencias en cambio constante. El Texto se encuentra en los gestos, en el lenguaje cotidiano, en los estampados de nuestra ropa… no solo en los libros, el cine o la televisión. Sus mecanismos para extenderse y llegar a todos los rincones del planeta como una mitología moderna, le permiten impregnar las subjetividades humanas, hasta en los casos en que se desconoce el código en que fueron concebidas las obras de las que deriva.
La conversión de todo discurso escrito o audiovisual en un flujo homogéneo de datos, no representa sino la evolución lógica de este tejido de textos interrelacionados que viene cubriendo el planeta a lo largo de toda esta era de las comunicaciones. Cuando hablamos de la problemática que representa para el estatus literario del hipertexto sus cualidades de indeterminación autorial, espacial, su imposibilidad de ser acotado entre unos límites para poder reconocerlo como Obra única y diferenciada… no estamos hablando de otra cosa distinta a la problemática del estatus literario en cualquier artefacto que se intente analizar bajo el prisma de la Obra monumental, de la obra muerta. ¿Dónde reside el valor literario de una obra cinematográfica basada en un cómic, desarrollada con las últimas técnicas gráficas y que se prodiga en referencias explicitas a determinados antecedentes genéricos? ¿Y en un libro cuya mejor cualidad es la de saber hacer pasar una ficción por documento histórico? La promoción descontextualizada se hace arte, la ciencia y la tecnología se hacen arte, el arte aspira a hacerse ciencia, los medios y formatos se contagian unos a otros… vivimos en un universo textual en el que las líneas divisorias se desdibujan y nos cuesta mucho trabajo clasificar las obras, otorgarles un valor artístico homogéneo. La baja calidad en el formato, en lo artístico: el pulp, puede ser el material de una creación artística de primer orden, y la obra más prestigiosa y respetada puede verse reducida a publicidad. Ya no pueden desvincularse los logros artísticos de una obra de las reacciones suscitadas en su recepción. Es decir: su influencia en la realidad. Realidad y Ficción, otro límite que desaparece. Es la recepción la que determina la influencia cultural de una obra artística. No su ejecución, no su planificación, no su elaboración autoconsciente. La recepción otorga el valor o lo quita. La recepción otorga el sentido y la trascendencia ¿De qué debemos sorprendernos si en el hipertexto la recepción modifica, amplifica o destruye la obra misma?
El hipertexto no es más que la concreción técnicamente funcional del universo intertextual que nos testó la era de la comunicación y de la reproductividad técnica. Es la publicación inmediata, el valor testimonial de una ventana a la realidad, de una información carente de filtros. El hipertexto no es una opción de escritura, es el tejido del mundo.
Aun así, su visibilidad continúa siendo más bien escasa. Para la gran mayoría se trata de un medio marginal, feudo de unos pocos tecnólogos iniciados. Pero la realidad es que es el medio que abarca a todos los demás. Es el medio que llega a todo el planeta. El problema es que los aparatos en que se materializa siguen, y seguirán por muchos años, siendo artículos de lujo para la inmensa mayoría de la población mundial. Tal vez ésta sea la causa de que se hayan mantenido bastante bien los ideales de la comunidad que le dio vida, tan contrarios en muchos aspectos al Marco Institucional vigente y al sistema de racionalización capitalista. Pero por la misma razón, esos ideales deben salvaguardarse, deben comprenderse y reivindicarse, debe señalarse con claridad y contundencia su violación o manipulación allá donde se dé… para que cuando se extienda significativamente el acceso a él, quede un hueco, al menos un resquicio, en el que sus loables valores permanezcan incólumes.
La filología, como todo discurso académico y racionalizado, debe hacerse adalid de estos valores que no son otros que los de la comunicación libre, el consenso y el libre intercambio. Pero todavía falta establecer los límites y las partes de un debate serio, conjunto y oficial, acerca de la situación actual de la materia real de la que se nutre la filología, que no es otra que el texto escrito, y cuál será su futuro en vista de los cambios radicales que tan recientemente la tecnología le ha impuesto.
Se trata de un imperativo vital para la ciencia filológica en todos sus campos, el tomar conciencia de las posibilidades que ofrece la digitalización de la escritura. Nótese, por citar un ejemplo bien significativo, la repercusión que ha supuesto dicha digitalización a la ciencia lexicográfica. Pero lo mismo podría decirse de la didáctica del español, de los estudios fonológicos, del análisis de la lengua en los autores o los más diversos corpus textuales, de la paleografía… y en definitiva de cualquier campo de estudio que utilice el texto escrito como materia prima de trabajo.
Nosotros hemos querido centrar nuestra atención en una parcela de esta disciplina que, pese a estar en estrecha relación con las ya mencionadas y, por supuesto con la letra escrita, es de distinta índole: la literatura.
Cuando pienso en la manera en que la digitalización de la escritura afecta al estudio de la literatura encuentro dos parcelas, o dos campos de acción bien diferenciados. Por un lado la Obra y por otro el comentario: la literatura y la crítica literaria.
Se trata de una división realmente problemática, porque parece suponer un retroceso a nociones estructuralistas, que parecían definitivamente superadas en la postmodernidad: la nueva noción de Texto frente a la de Obra, el caduco concepto de “literariedad” etc. Pero la letra digital, extrema hasta tal punto la maleabilidad del texto, sus posibilidades de difusión, su constante actualización y la capacidad de intervenir en él del lector, que llega a tornar éstas cualidades problemáticas. Supone un cambio tan profundo en la naturaleza del formato que obliga a replantearse los conceptos de obra y crítica. Cuando se ha tratado con el “libro” durante más de dos mil años, cuando durante tanto tiempo se ha tratado la literatura a partir del concepto de “obra conclusa”, todas estas cualidades extrañas a este concepto deben ser minuciosamente expuestas y detalladas.
Para categorizar de manera rentable los diferentes hipertextos que podemos encontrar en el Web, nos será muy útil la noción que desarrolla Richard Stallman para su proyecto GNU a través de la Free Software Foundation: el “open source”, el código abierto o software libre .
Richard Stallman era estudiante del MIT en los años setenta, cuando toda la comunidad informática trabajaba de manera colaborativa pudiendo acceder al código fuente en que estaban escritos los programas para consultar o modificar su arquitectura. En los años ochenta comenzó el negocio del software privativo cuyo uso, redistribución o modificación están prohibidos. Stallaman considera que los vendedores de software pretenden dividir a los usuarios y conquistarlos, haciendo que cada usuario acuerde no compartir su software con otros. Para él no debería haber diferencia entre el código fuente en que está redactado un programa para ser entendido por la máquina, y el código objeto, al que normalmente accede el usuario. De manera que restringir la lectura del código o su modificación para uso personal o compartido, constituye un escollo al desarrollo de una tecnología que precisamente ha llegado a donde está gracias al trabajo solidario y de inspiración científica, imponiéndole una lógica mercantil que solo beneficia a una inmensa minoría.
Cuando hablamos de material crítico o literario en el World Wide Web, hablamos de hipertextos digitales que también tienen un código objeto, el que se presenta en nuestras pantallas, y un código fuente, en este caso el lenguaje HTML y sus aliados: el CSS, el Java… Al igual que hace Stallman para catalogar los tipos de software, podemos considerar que las obras hipertextuales en la nueva generación del Web, se dividen en aquellas que restringen la lectura, modificación o ampliación de su código fuente, “obras cerradas”, y aquellas que no lo hacen, “obras abiertas”. En realidad, sólo las obras abiertas respetan el espíritu primero del hipertexto si recordamos que el fantástico Memex de Vannervar Bush ya comprendía la posibilidad de incluir comentarios y nuevos vínculos a las páginas que se leían. Pero no sería sensato sancionar toda obra cerrada como lineal o no hipertextual, cuando la inmensa mayoría de páginas web pertenecen a este tipo. Vamos a aceptar, por consiguiente, las obras cerradas como hipertextuales, en la medida en que su organización está basada en la relación entre las partes y no en un orden jerárquico preestablecido.
En el caso de la crítica literaria, el formato hipertextual es, como hemos visto, un magnífico soporte de trabajo. Si debemos entender la crítica literaria como una disciplina rigurosa, progresiva y cuyo objetivo es optimizar el conocimiento que se tiene a cerca de las obras literarias sin otro interés e incorporando la mayor cantidad de puntos de vista, deberemos convenir que el modelo de publicación hipertextual idóneo para esta tarea es el de la obra abierta. La obra abierta que posibilita ese foro mundial para el diálogo y para aumentar la calidad y la cantidad del conocimiento que se vierte en cada parcela de la literatura. Ese foro que Berkely imaginó para hacer posible el progreso de la informática, puede ahora, mediante la misma informática, hacerse posible en las demás disciplinas académicas. Por esta razón es tan importante fomentar este tipo de publicaciones abiertas que traten temas literarios. Poner a disposición de la ciudadanía las teorías y las opiniones más contrastadas o difundidas, para que sean juzgadas en un debate público y democrático con unas sencillas reglas de inclusión y no destrucción. Crear los cauces necesarios para que este debate, cuya existencia comienza a ser innegable, pueda ser una herramienta verdaderamente útil a la comunidad científica es el reto con que se encuentran ahora las humanidades y representará el mayor foco de interés en el desarrollo de la tesis doctoral que pretendemos desarrollar a raíz de este trabajo de investigación.
Aun así, la publicación cerrada ofrece una serie de ventajas que no deben ser del todo desdeñadas. En vista de la posibilidad que ofrece el sistema de publicación Web, de fijar el contenido de las páginas y mantener una visión fija, permanente e históricamente fechada, podemos beneficiarnos también de muchas de las ventajas de la publicación tradicional.
Habrá ocasiones en las que uno quiera informarse sobre un tema concreto sin entrar en el debate que pueda haber abierto al respecto, ya sea por comodidad o porque no le interese profundizar… En estos casos podría verse justificada una versión estática (siempre con carácter temporal si es que entendemos el conocimiento como un proceso progresivo) en la que se expusiera la visión más (o mejor) consensuada por la comunidad. Por supuesto esto requeriría del establecimiento de unos cauces administrativos que aún están por determinar. Pero experiencias de las que hemos hablado como la Wikipedia, muchos foros serios, los blogs colaborativos o el denominado e-lerning, que ya está dando interesantes resultados en las universidades virtuales, serán de un valor inestimable en el futuro para establecer las políticas más adecuadas.
Otros documentos para los que puede ser interesante la publicación hipertextual cerrada son aquellos que poseen algún valor testimonial, ya sea por su carácter informativo o por la posición de prestigio de sus autores. En cualquier momento podrá fijarse una versión estática de la obra de un autor tal y como se desee. La opinión de Richard Stallman y del proyecto GNU al respecto, es que las obras ‘representativas de opinión’ (ensayos, artículos…) deberían tener un sistema de derechos de autor, pero distinto al actual (“libertad de difusión, por ejemplo”, ya que la modificación de estas obras “no es útil”).
El problema de la publicación Web es que por más que se almacene de manera permanente y segura un documento con todos sus vínculos intactos, la información a la que vinculan sólo será accesible si permanece intacta la dirección URI de la página web a la que hace referencia y se mantiene su alojamiento en un servidor. Es por ello que hasta ahora se asocia con bastante frecuencia la publicación digital con un tipo de publicación efímera o que queda rápidamente obsoleta. Lo cierto es que esto está solucionándose de manera bastante satisfactoria con la publicación abierta, pero todavía tiene que mejorarse en el caso de las publicaciones cerradas. Se trata de otro punto caliente de un debate en el que la filología, como principal afectada, tendría mucho que aportar.

El caso de las obras de ficción, en las que la utilidad se supedita al valor artístico o de entretenimiento, presenta otra serie de peculiaridades. El mismo Stallman reconoce que es una cuestión delicada porque la modificación de una obra es posible y puede ser beneficiosa o estropear el original. Como decía en una entrevista publicada el ocho de febrero de 2005 en elmundo.es , “Algunas obras de arte pueden pasar por varias manos y enriquecerse”. Pero el problema es determinar dónde termina ese paso de manos, en qué estadio debemos considerar que una obra está preparada para ser valorada en su conjunto.
Es éste un tema de rabiosa actualidad en el que se ve involucrada gran parte de la producción artística de las últimas décadas. La importancia que el cine y la televisión principalmente, han otorgado a la expresión artística audiovisual y dinámica en nuestra sociedad, ha encauzado progresivamente a lo largo de todo el siglo XX muchos talentos artísticos hacia los proyectos grupales, como las películas, en los que el producto resultante no se entiende como una simple suma de las partes. El arte colaborativo y grupal es un fenómeno que tiene su propia trayectoria al margen de la aparición del hipertexto, aunque, evidentemente, una tecnología como ésta, con semejantes cualidades de difusión y multimediáticas, dará alas a todo tipo de experiencias artísticas conjuntas. Rastrear ofreciendo una valoración de todas estas manifestaciones artísticas será el otro objetivo fundamental de esta investigación.
Ahora bien, una cosa es un proyecto artístico en el que participen cierto número de personas y otra muy distinta es un proyecto artístico en el que potencialmente puedan intervenir la totalidad de las personas humanas. Simplemente carecemos de las categorías lingüísticas adecuadas para concebir una cosa así. Parece que en el ámbito del entretenimiento, los videojuegos en línea o la vida virtual que ofrece Second Life, están abriendo camino en este sentido. Las iniciativas en el mundo del arte se nos ofrecen algo más oscuras o estrictamente relacionadas con las tareas informáticas: La creatividad conjunta que está haciendo posible la programación de todo un sistema operativo como es el GNU/Linux, no ha dejado de ser considerada por muchos una magnífica forma de expresión artística de primer orden.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: